domingo, agosto 20, 2006

Un poco sobre el tocar guitarra o "guitar tocarra" y Frusciante.


Tocar, tocar, tocar. Tocar guitarra. "Guitar tocarra". Tomar la guitarra, afinarla (en la medida de lo posible y dependiendo de la "oreja" para afinar :P), hacer notas, crear acordes que no se tiene idea de qué carajo son, hacer solos que sólo son reproducibles una sola vez. En fin, tantas cosas que salen cuando uno está con la guitarra.


Todo lo que sabía hasta mitad de este año en guitarra fue exclusivamente por el oído y a través de los caminos de lo autodidacta. Mis únicas nociones sobre música me las dio mi mamá cuando era apenas un niño chico, creo que ni siquiera iba al colegio para ese entonces. Pasaron algunos años y varias cosas en mi familia hasta el momento en que tuve una guitarra por primera vez en mi vida: el último Miércoles de agosto de 1993. Una guitarra de palo, de cuerdas de nylon, que la compraron en un taller de cerca de la casa. Me pasaron un cancionero de The Beatles, pero no pude entender absolutamente nada. La guardé en el clóset y no intenté tocarla en mucho tiempo.

Recién volví a tomar la guitarra a fines de 1995, pero sin saber qué mierda hacer con ella. Ya entrado el año, y por meras necesidades académicas, tomé la guitarra. Había que preparar un trabajo para Educación Musical y había que ocupar eléctrica. TOdas esas coincidencias me llevaron a un Lunes 20 de mayo de 1996 a Audiomúsica, la tienda del centro, a ver la que sería mi primera y (hasta ahora) única guitarra eléctrica: una Samick Les Paul, de una sola pieza, con 2 cápsulas dobles y pitada a la "sunburst", la tradicional degradación del rojo en amarillo. En palabras más simples, mi Les Paul se ve igual a la de Jimi Page! Fue con esta guitarra que empecé a probar y tratar de aprender.


Sin embargo, aún me faltaba saber el papel de otro tipo de guitarra en mi vida. En vacaciones de verano, durante nuestro viaje al norte, vi una hermosa guitarra Epiphone acústica de 12 cuerdas. Estaba a mitad de precio! No lo pensé 2 veces y la pedí como regalo de cumpleaños. Así, un Jueves 6 de febrero de 1997, a 10 días de mi cumpleaños número 16, tuve en mis manos mi querida guitarra de 12 cuerdas. Y también me costó acostumbrarme a ella. En el momento en que se cortó la tercera aguda, decidí sacarle todas las cuerdas que "sobraban", dejándola de 6. La dejé "normal" y pude acostumbrarme a soltar la mano en ella. Recién en noviembre de ese año me propuse retomar el desafío de las 12 cuerdas.


Llegué a un techo de lo autodidacta. Ya no puedo aprender más cosas nuevas por mi cuenta. Considerando el hecho de que todo lo que toco lo he aprendido de oído y que tenía muy pocas (por no decir nulas) nociones musicales, no es mucho más lo que podía lograr por mi cuenta. Así que decidí tomar clases de guitarra por primera vez en mi vida. Y me di cuenta que, en realidad, no tenía idea de nada. Acordes extraños, patrones, escalas, técnica... practico y practico, duele la muñeca, practico y practico. Y sigo en eso, tratando de compatibilizarlo con el resto de mis actividades. Clases en la u, grabar el disco de Fother Muckers y la guitarra. En realidad, el “guitar tocarra” no lo he dejado desde


Hay muchos guitarristas a los que admiro y observo para aprender y aprehender de ellos. Eric Clapton, Jimi Hendrix, Pete Townshend, Neil Young, George Harrison, Keith Richards... de los que más me acuerdo y los que más tengo en el
inconsciente a la hora de tocar. Tal como dijo el maestro Richards, "todo lo que uno escucha sale cuando tocas, así que de ninguna manera puede ser tuyo. Uno es como una esponja que lo absorbe todo".


De los guitarristas actuales, uno de mis favoritos es el que ven en la foto. John Frusciante es de esos tipos que emanan de su alma un aura impresionante, de esa que se manifiesta de la mejor manera cuando se está frente a una guitarra. Para mí, toda la magia cósmica, la espiritualidad, el feeling, el poder y la pasión los trae en grandes cantidades el renovado Frusciante. Tiene un sentido único de la melodía como muy pocos, además de un excelente gusto. ¿Alguien recuerda el cover de A Teenager In Love, esa canción de 1959 interpretada por Dion & The Belmonts? O los guiños a baladas de los 50 que incluye en los sets en vivo?

Red Hot Chili Peppers - A Teenager In Love

Powered by Castpost

Lo último que está incluyendo en los sets en vivo de Red Hot Chili Peppers es, previo a una zarpada tipo Trown Away Your Television, cantar y tocar completamente solo el clásico de The bee Gees, How Deep is Your Love?. No importa que su voz se resquebraje al tratar de emular el falsete de Barry Gibb. No importa que esos acordes sean, en técnica, "sucios". No importa nada de eso. John Frusciante es puro espíritu y pura vibra. Uno de los pocos guitarristas contemporáneos que no busca la técnica pura ni el virtuosismo excesivo, sino que sólo la expresión del alma.

A fin de cuentas, la guitarra enmarca todo eso. Su sonido es atemporal; no importa que haya sido tocada ayer o hace diez mil años. Su impronta, su aura y su esencia quedan inscritas para siempre.

¿Les gusta la guitarra? ¡Yo la amo! ¿Quién no?

2 comentarios:

Carlos Carvacho dijo...

Mmmm... guitarra.. que me acuerde, parece que la única que tuve fue una de esas típicas de plástico, regalo de cumpleaños bien chico, pero no me acuerdo mucho. Acá en mi casa no hay nadie aficionado tampoco a tocarla, y creo que una de mis hermanas cuando quiso aprender (y un tío se dio la paciencia de enseñarle algo) al poco quedo sentenciado en un "no sirve para eso"...así que por añadidura lo mas problable es que no trataran conmigo...quizás aún es tiempo "otra cosa es con guitarra", jajajajjaa. Saludos

Anónimo dijo...

NO se como llegue aca pero creo ke siento lo mismo por la guitarra, a veces comparo a mis guitarras con las mujeres que he estado y creo ke tengo mejores recuerdos de mis guitarras jajajja. Me gustó ese cover de los RHCP ke publicaste, soy fan de ellos y de John por supuesto y no lo había oído. Saludos ;)

Gerardo Herrera M. (gerardo_strato@hoptmail.com)