martes, agosto 15, 2006

Rubber Soul.


¿Cuándo fue que tuve este disco por primera vez? ¿El Rubber Soul, de The Beatles? En cassette de cromo, los famosos CrO2, esos de cinta negra y delicada, los que no podías poner en ninguna cassettera corriente, sólo las que admitían el cromo. Eso no importaba, porque yo los ponía igual en mi radio IRT de mi pieza.

Weno, fue toda una experiencia el escucharlo. Me lo regalaron junto con el Help!, esa maravillosa banda sonora y cancionero popular que incluye Yesterday. Quizás debió ir acompañado de esa gran obra maestra llamada Revolver, pero no me molestó en lo absoluto, al contrario. Siempre lo llevaba al colegio para escucharlo en el personal que tenía en ese entonces. Y quería tener el pelo así de largo, como lo muestra la foto distorsionada en la portada.

Lo que The Beatles hizo a fines de 1965 en Rubber Soul fue sorprender a todo el mundo con la nueva colección de 14 canciones, 7 por lado, que parecía ser más de lo mismo en un comienzo, pero que abría nuevas puertas desde la primera escuchada. Es en Rubber Soul cuando Lennon y McCartney van encontrándose a sí mismos como compositores con estilos particulares; es en Rubber Soul donde Harrison va encontrando su camino espiritual y cultural, aquel que seguiría hasta el fin de sus días; es en Rubber Soul donde las letras exploran nuevos horizontes: ya no hay típicas canciones de amor, sino que vistas desde una perspectiva más adulta y, a veces, desgarradora; es en Rubber Soul donde, tal como en Thw Wizard Of Oz, se pasa del blanco y negro al color.


Rubber Soul es la puerta de entrada hacia los cambios de las formas y las capas de lo que en ese entonces se conocía como música popular. Es curioso que en el primer track, Drive My Car (una de esas clásicas rocanroleras que no necesariamente es de mis preferidas), Paul esté marcando al piano y no al bajo, dándole un nuevo sabor. De inmediato, el viaje se torna introspectivo y críptico bajo las alas de Norwegian Wood (This Bird Has Flown), la enigmática confesión de infidelidad de John Lennon, y en donde prácticamente se introduce a la música popular occidental el uso de la cítara, instrumento de 21 cuerdas hindú que tenía welto loko a George en esos días. You Won´t See Me tiene la marca indiscutida de Paul, con órganos y teclados llenando de cuerpo la melodía.

Nowhere Man, a nivel vocal, nos demuestra el don de Lennon, McCartney y Harrison para las armonías a tres voces; fíjense con atención en ellas, las que dan tres dimensiones a las palabras de John, que van dando un himno a los que no se sienten de ninguna parte, ni geográfica ni afectiva. Think For Yourself es de esas canciones escondidas del gran Harrison, esas rockerazas con un leve uso del overdrive, lo suficiente para mantener un riff de lujo. En The Word, volvemos a las voces en armonía de John y Paul para una de las canciones más interesantes y detallistas de la placa. ¿Qué mejor que cerrar el lado A con una de las baladas más bellas de todos los tiempos? Michelle tiene todos esos ingredientes que la hacen características de McCartney, inscribiéndose como clásico desde la primera escuchada.

The Beatles - Nowhere Man

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El lado B lo abre la voz de Ringo Starr para What Goes On, un country alegre y en la línea de guitarra medio Carl Perkins de la cual George es fan absoluto. La belleza bos invade nuevamente, esta vez de la mano de Lennon, para Girl y un preciso y perfecto trabajo de armonías y cuerdas; las acústicas suenan fenomenales acá, inscribiendo la canción en nuestra memoria. I´m Looking Trugh You, de Paul, trae cambios de ritmo que dan un toque único a una melodía traída, nuevamente, desde la belleza de lo acústico, claro que complementado con algunos órganos tipo Hammond.

In My Life debe ser una de las canciones de amor más bellas y sinceras de todos los tiempos. Lennon supo poner en palabras lo que significa el mirar en retrospectiva y bañarlas en una dulce melodía, fortalecida por el piano del wen productor George Martin. Si pueden, escuchen la versión que hizo Johnny Cash grabó para el American IV de In My Life; es sencillamente conmovedora.

Con Wait, el viaje de Rubber Soul se acelera un poco y se estira la goma para hacer de magnífico puente con otra de esas indispensables firmadas por George, If I Needed Someone, que fue número fijo de la última gira mundial de 1966, donde George hace que esa guitarra de 12 cuerdas eléctrica, la que define nuevas formas de lick en guitarra. Cerrando el lado B, una cabalgata con Run For Your Life, yéndose a fade, como invitándonos a seguirla.


Las 14 canciones que repasé recién corresponde al Rubber Soul tal como lo conocieron en Inglaterra. Para el lanzamiento en los Estados Unidos, se excluyeron Drive My Car y What Goes On, reemplazándolas con I´ve Just Seen A Face e It´s Only Love, respectivamente. De esta forma, el Rubber Soul que los gringos conocieron se enmarcaba fácilmente dentro del sonido folk-rock que dominaba las listas de esos meses. ¿Habrá escuchado esa mezcla Brian Wilson para inspirarse y sacar adelante el Pet Sounds?

El año pasado se editó un disco tributo a Rubber Soul, con versiones hechas, entre otros, por Ben Harper, Sufjan Stevens y The Donnas. Hay algún par de momentos notables, a modo de sentido homenaje. Pero nada se compara a esa primera escuchada del Rubber Soul en cinta de cromo y queriendo tener el pelo como los tipos de la portada. En esos años de preadolescente, ¿quién no? Del blanco y negro al color, un solo paso. Más bien, un solo Rubber Soul.

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